
Menores formados por padres indulgentes se convierten en adultos que no saben respetar la autoridad.
Demandantes, desafiantes, indisciplinados, incapaces de respetar una norma y de ponerse en los zapatos de los demás. Estas son, a juicio de especialistas, algunas de las características que mejor definen a los niños criados con permisividad excesiva.
Con frecuencia los padres desconocen las consecuencias de formar a sus hijos bajo un modelo indulgente y laxo; de hecho, muchos lo justifican a partir de experiencias que no quieren repetir.
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